CONSUMO E INFORMACIÓN.
(Puntapié para el debate).
Dos sentencias consistentes
en resumir la vida actual. Sociedad de consumo y sociedad de la información. Si le agregamos el adjetivo “global” a cada sentencia anterior, inmediatamente estaremos en el círculo del establishment intelectual, acrítico para no dejar dudas.
La idea es simple, por todos lados nos dicen que vivimos en una sociedad (global, no lo olvidemos) de la información, que no es más que una sociedad de consumo. Por lo tanto, la sociedad actual deviene en sociedad que consume absolutamente todo, y entre todo eso información. Materia prima de la comunicación, aunque lo podríamos discutir. Pero de manera general convengamos que sin información no podemos comunicar. Pero cuando la información la manejan unos pocos la comunicación se convierte en unidireccional. Concepción clásica. En fin, a lo que quiero apuntar es que la sociedad en la que estamos inmersos se vuelve cada día más autoritaria. Y en ese sentido es que en la sociedad de la información y de su consumo los medios de comunicación masivos cumplen funciones específicas para mantener la estabilidad y el normal funcionamiento del sistema social imperante. Es decir, los medios se han transformado en un instrumento más del sistema (capitalista aplicado a escala global) y ello se evidencia en la producción de un discurso hegemónico producido y sostenido desde los medios de comunicación. De esta manera se presenta y pretende un modelo de sociedad único. Y esto se materializa desde el funcionamiento de los medios de comunicación como empresa y como discurso hasta la representación que ellos dan de los individuos de y en la sociedad. Si asumimos que el actual sistema se desenvuelve con una lógica que (valiéndose de las nuevas tecnologías de la comunicación y de la información) enfatizando en una virtual participación y consenso ha transformado a la democracia en un instrumento más de control de los individuos, también debemos asumir que existen formas de resistir o contrarrestar esa lógica. Y hacia esa formas apuntamos en este proyecto.
Los medios de comunicación han colaborado, con sus teorías y conceptualizaciones, con la comunicación oficial entendida como comunicación imperante que contiene y maneja a los individuos en espacios de pseudo-libertad. Se aprecia así, un proceso de innegable concentración del poder y su correlato de exclusión y marginación de las grandes mayorías de las instancias de decisión.
Hoy, la construcción del discurso social es imposible de pensar sin la participación protagónica de los medios de comunicación. También es acertado argüir que esos mismos medios que se encuentran en pocas manos se encargan de producir y hacer circular mensajes (herméticos) que, arbitrariamente, indican cuáles son las pautas, saberes y normas que los individuos de la sociedad deben aceptar o rechazar.
Ante esto ¿qué hacer?. El debate debe profundizarse en líneas de fuga y de acc instauración sistemática y progresiva del actual “régimen”en el que vivimos. Por ende, los medios masivos estuvieron y están al servicio de los grandes poderes (económicos, políticos y culturales) y todos sus discursos en tanto prácticas sociales responden a intereses de laión. En cada uno de nosotros esta la responsabilidad de cambiar, de cambiarnos.
Por: Sergio “Clash” colaborador insanable de E-pidemia.
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